miércoles, 2 de abril de 2008

Sometimes I feel envy for the persons that have someone to love, but I’m afraid, afraid to love someone, to feel love for that person, I feel that I haven’t the capacity.

I hope have it, but I just feel that I don’t have it.

All my life is made by logic; reason and that kind of thoughts, like love, don’t belong to the brain.

My mind always try to silence the heart so many times that I usually ask myself if I have one, but when I look around me and I feel envy, I know that’s there inside with its beats silenced by the thought of my brain, silenced by the logic, claiming such thing like love doesn’t exist, and logic with its reason that the heart is just a muscle and beat carrying blood through the body, no more, its only function is just keep beating.

But sometimes the mind don’t understand that one day, the heart will be tired, tired of its loneliness, tired of don’t feel emotions, and one day its beating will be silence forever and just will stop with only one thought, when the heart stop, the mind can scream all that it want but nobody will hear it, it will be deaf and slowly it will stop too like the heart do, all be quiet and they never wake up again.
El destino nos pone pruebas, mide nuestra capacidad de ver hasta donde podemos soportar nuestras elecciones, hasta donde la gloria nos engrandece o nuestra derrota se trastoca con el dolor, y qué es lo que estamos dispuestos a dar por nuestros sueños, qué emociones y sentimientos sacrificaremos por un “mejor futuro”, un futuro que ofrecer, un futuro para el otoño y el invierno de nuestras vidas, un futuro que no sabemos que pasara y que depende completa y enteramente de nosotros, irónico no.

Hasta donde llegan las expectativas de cada uno, que vida presente tenemos para comprender las visiones futuras; hasta donde llegaremos antes de que el destino nos acabe y el futuro nos rebase.

Qué necesitan los sueños para hacerse realidad, qué precio llevan a cuestas; y si lo podemos pagar, seremos realmente capaces de sobrellevarlos cuando estén frente a nosotros; caminaremos con pies firmes y seremos felices o acabaremos por dejarlos pasar de lado.

El destino esta escrito, nos da opciones de caminos a seguir, somos dueños de nuestras decisiones y somos responsables de nuestras elecciones, aunque estas salgan de nuestras manos después de hacerlas y solo nos queda rogar al cielo que sean las correctas en nuestra vida, y Dios reirá al vernos ya sea por la preocupación que nos asedia sin saber que vamos acertando o porque gustoso ira a levantarnos de la mano cada vez que nos equivoquemos.

El destino nos pone pruebas, mide nuestra capacidad de ver hasta dónde podemos llegar, si seremos dignos de lo que se nos da.

Tenemos en el bolsillo las decisiones solo nos queda por preguntarnos ¿qué precio estamos dispuestos a pagar?
El miedo más viejo de cada individuo que forma la humanidad es la soledad, el miedo a quedarse solo.

El hombre en sí, nace solo y muere solo, lo cual es razón suficiente para no tener miedo, lamentablemente, el hombre no fue hecho para estar solo y se le brindo desde el primer momento una compañía de por vida; cambiando nuestro primer razonamiento, el hombre nace solo pero la acompañan los seres que intervienen en su nacimiento, y muere en compañía de los seres queridos (hago un paréntesis al tomar la palabra compañía en un aspecto físico, mental, moral y espiritual), lo cual nos lleva a infundirnos el miedo a estar solos, algunos por amor, otros por costumbre y algunos pocos por carencia.

Cómo se puede estar solo con millones de billones de personas alrededor.

Con la razón de que el hombre aprendió a amar, aprendió la palabra amistad y aprendió a convivir, todo lo que normalmente hacemos sin comprender su significado y ni siquiera saber la palabra, y poco a poco, sin saberlo, vamos haciéndolo costumbrista, volviéndonos dependientes de las personas a nuestro alrededor, haciendo más difusa la idea de la compañía, acrecentando a la supuesta soledad cuando no tenemos esa compañía.

Nos volvemos tan ciegos respecto a los sentimientos que incluso se convierte en una enfermedad que nos amarga un tanto la vida, y otro tanto nos la amargamos intentando sentirnos solos y tratando de encontrar culpables de nuestra ineficiente comunicación, el cual en cierta forma se convierte en uno de los principales problemas, y se acrecenta por orgullo.

Adagio*


...Nuestras vidas giran tan opuestamente, pero teníamos tiempo para compartir con todo ser viviente en la tierra, sabíamos convivir con la naturaleza, con nuestros hermanos como el venado y el jaguar, agradecíamos a la madre Tierra por la vida, pero todo cambió. ¿Qué nos pasó?

Alguien pensó sin soñar, alguien trato de desafiar y triunfó, alguien voló sin alas y la naturaleza cayó y se perdió sin poder prevenirnos.

Quisimos volar también sin alas, sabíamos que no podíamos, pero un ideal construido con palabras nos convenció; rechazamos la mano que nos daba calor y apoyo, rechazamos todo lo que no era nuestro, pero fuimos unos idiotas, nada era nuestro, y sin embargo, luchamos sin causa.

Se perdió la comunicación, la espiral de la vida se rompió, y al no saber que hacer al salir de aquel mundo compresivo, al llorar nuestra desgracia vino una cierta “civilización” creada sin razón, simplemente al tratar de llenar el vacío y obligados a llenarlo nos dejamos llevar por la ilusión de más palabras.

Nos volvimos esclavos de alguien igual a nosotros que debía darnos un abrazo y no un golpe, tratarnos como hermanos y nos vieron como bestias y aún más, nos convertimos en ellas.

Quisimos ser dioses y gobernar, quisimos tocar el cielo pero por más que construimos fue imposible, nunca fue demasiado alto y la ambición por algo material y sin importancia, nos hizo pisar a los que un día fueron nuestros hermanos, sin ni siquiera voltear.

Y al razonar, nos preguntamos ¿qué paso con lo demás?

El animal que debió y quiso ser libre lo encerramos tras barrotes y un resentimiento nos hizo tratarlos como nos trataron, pero sin en cambio, ellos se rebelaron contra nosotros y los clasificamos de salvajes, los sometimos a condiciones reprobables para la naturaleza, llegamos al límite de matarlos por placer sin respetar el círculo que nos rodea. Tiramos el principio de la vida por la avaricia, pisamos y rompimos las raíces que nos unían a todos en la espiral.

Nos autonombramos “hombres de razón”, pero sin sentido, porque la razón quedó debajo de todo lo que perdimos, nos nombramos “hombres civilizados” pero esto tuvo su precio, al nombrarnos tuvimos que renegar de nuestras raíces.

Hoy al reflexionar, sabemos que tuvimos capacidad de amar pero hicimos guerras, capacidad de crear e hicimos armas, capacidad de compartir pero nos volvimos avaros. Y hoy, hoy es demasiado tarde, podemos reconstruir todo, pero no volverá a ser lo mismo y al tratar de renacer, todo volvería a ser igual, porque siempre habrá pensadores pero no siempre serán soñadores...


*Adagio. I. (lat. adgium) 1. Máxima o sentencia breve. II. (ital. adagio=despacio) 2. Composición musical ejecutado con movimiento lento. 3. Este movimiento.
SIN. 1. Proverbio, refrán, aforismo, apotegma.